Si este blog fuese mi diario
íntimo de Semana Santa debería confesar que de Santa no tuvo nada… no le recé a
nadie, no fui a la Iglesia, no postee una foto del Papa, tampoco guardé silencio ni peregriné por ningún Via
crucis; eso si carne no comí … en realidad eso ya deje hace algunos años,
tampoco mantuve relaciones sexuales, bueno básicamente porque tengo dos hijos ( no se puede nunca) y además me vino (a esta edad y con marido a mano, ya no da
para hacerlo así…) …o sea de Santa nada..
El lunes amanecía con una
resaca, de esas que te liquidan y te convierten en un fantasma lleno de culpas
con la vida, con tu marido, tus hijos. No
podes ni mirarlos, ni llevarlos a la escuela obvio.
Todos los planes que tenía
terminaron en la cama conmigo tapados hasta el cuello…Pero como ya tengo 35
algo aprendí ( a no tomar seguro) y es que la resaca hay que superarla en
silencio y nunca emborracharse un domingo…
porque al otro día es lunes y la culpa es aún mayor!. Por eso duchate, peinate,
maquillate, perfumate y salí a la vida SOLO lo que puedas enfrentar. ..con
anteojos negros claro.
Pero eso ya paso, y la Pascua, ese día que comemos sin culpa
todos los chocolates del mundo, también.
Pero la Pascua no es sólo comer
chocolates con forma de conejo, cuando yo era chica, íbamos a misa todos los domingos, comíamos pescado a
rabiar y guardábamos silencio y ayuno por un par de horas los viernes santo. Mi
mamá nos pedía durante esos días, un momento de silencio, que habláramos poco, que no nos peleáramos,
que hiciéramos la cosas bien porque Dios nos iba a castigar porque El todo lo
ve. ( ¡?)
Confesionario: nací en Corrientes, provincia
conservadora, católica apostólica, romana. Devota de la Virgen de Itati, cuna
del Gauchito Gil, donde casi todos mis parientes iban peregrinando 75 km hacia
la basílica de la Virgen. Crecí rezando
a todas las vírgenes, santos y pegándome golpecitos en el pecho a puño cerrado confesando
en voz alta que tenía la culpa no se muy bien de qué… se acuerdan de esa oración?
Una patada en la cabeza para vivir toda la vida en un mar de culpas.
Hasta tenías que decirlo con la cabeza gacha en plena
misa para que sea verdadero.
También la Semana Santa era pasar
los domingos en la casa de mi abuela, viendo películas cristianas a la hora de
siesta. Eran dos creo, la de Moisés, esa
que abría las aguas y otra sobre la vida de Jesucristo. Ambas poco felices para la cabeza de un niño que todavía no puede puede razonar lo que ve…donde
a un señor barbudo le terminan clavando las manos y los pies en un cruz hecha
de madera porque su papá que es Dios lo somete a eso para salvar la vida de
todos nosotros… aja…
Pero mi familia también era
la contradicción. Durante aquellos días de penitencia y abstinencia había lugar
para el juego, algo que estaba totalmente prohibido creo, a los niños apenas se nos permitía respirar,
ni música se podía escuchar, tampoco la radio se podía prender, pero había que
matar el tiempo…
Y los adultos lo hacían…
recuerdo que en casa de mi abuela paterna mis tías se ponían a jugar a “ La
loba” y la lotería hasta altas horas de la noche, donde corría el cigarrillo,
el cigarro y el vino ( permitido obvio
era la sangre de dios) y todo sonaba fuerte muy fuerte…vengo de una familia de
inmigrantes italianos, de gente a la que le gusta hablar fuerte! Putearse y amarse fuerte….
Pero la Semana Santa, ya no
es la que era, yo tampoco por suerte. En los últimos años fui aprendiendo a
despojarme de la culpa que me produce absolutamente todo. Por ejemplo a mi
primera hija la bautizamos como indica el manual del buen cristiano. Hasta concurrimos
a esas charlas de preparación, varios sábados a las
seis de la tarde.
Con el segundo hijo ya no… Ahí
me plante frente a todos ( ojo esto solo le dije al padre de la criatura, tampoco
soy tan valiente. Te lo digo a vos y comunicalo)
“NO quiero que mi hijo varón
sea levantado como trofeo a la vista de todos cual cachorro de la película del Rey León…”
Además si te pones a pensar
de que va el bautismo y es “derramar o sumergir en agua el cuerpo o la cabeza
de un niño en este caso, para lavar sus pecados o faltas graves"… What the fuck!!!
Que pecado pudo haber cometido esa pobre
chico?? Nacer? No dormir? No sonreír cuando su mami se lo pedía?? No comer?? No
tener el peso ideal que te indica la pediatra??…basta no pasa nada.
Con el segundo hijo aprendes
que no pasa nada, que no hay que rendirle cuentas a nadie. .. y ahí soltas, te
sacas la culpa.
La vida de madre me trajo
cosas buenas ( las malas no está bien decirlas pero la vamos a decir igual otro
día) y en esta búsqueda permanente de la felicidad, encontré gente muy copada
en el ámbito de la educación Waldorf ( que ya hablaremos mas adelante)
Padres del jardín que se
convirtieron en amigos, mujeres en cómplices casi hermanas, maestros en referentes…
Todo esto viene a cuento de
este lindo texto que me mandó una amiga, más grande ella, con cinco hijos,
luchadora, personaje único, que hoy es
maestra de mi hijo mas pequeño.
Esta bueno para detenerse y leer ...
Las cosas lindas se comparten...
La pascua no es todo lo
mencionado anteriormente...
Pascuas significa paso. Das un paso, y
hay Pascua.
Tu propio paso, como el de Jesús, un
paso humano, un paso divino.
Podés elegir:
Dar un paso al frente y ser valiente,
sin miedo a decir "soy yo".
Dar un paso al costado y correrte de un
lugar de dolor, de castigo, de inferioridad.
Dar un paso y alejarte del precipicio.
Dar el paso de declarar la paz.
Dar el paso de regresar a tu ser más
original.
Pasar de largo cuando quieren hacerte enojar.
Pasar y entrar, y sentirte como en casa.
Dejar de andar de paso, y encontrar tu espacio.
Asumir lo que te pasó. Dejar que se te
pase. Dejar que vuelva a pasar.
Dejar pasar y perdonar. Pedir perdón por
lo que pasó.
Pasar un buen momento, pasarla bien, y
disfrutar sin ansiedad ni culpa.
Dejar que te pase lo que nunca te pasa.
No esperar que pase: hacer que pase.
Pasar y no quedarte. Pasar y quedarte.
Pasar un rato con alguien. Pasar la vida
con alguien.
Repasar los pasos que diste, y volver a
pasar. Pasar lo pisado y pisar lo pasado.
Pasar revista de los pasos dados y por
dar.
Ensayar pasos de baile, y bailar...
No pasártela quejándote.
Pasar de la protesta a la propuesta.
Pasar el ritual por lo vital.
No pasarte de vueltas. Aceptar que todo
pasa.
No "estar de paso" por la
vida: pasar y dejar huellas.
Apurar el paso, o enlentecerlo. Seguirle
el paso a la vida.
Acompañar a alguien en sus primeros
pasos. O en sus últimos pasos.
Crecer a pasos agigantados. O crecer
pasito a pasito. Pero crecer igual.
Pasar las mil y una. Y seguir pasando, a
pesar de todo.
Pagar el peaje y pasar, aunque cueste.
Encontrar un pasadizo y salir. Sacar un
pasaje y pasear.
Hacer un pase de magia y desaparecer. O
reaparecer.
Hacer que se le pase a alguien el
hambre, el frío, la tristeza.
Dar un paso de fe, y caminar sobre el
agua.
Dar un paso de esperanza, y saber que
habrá una mano extendida cuando dudemos.
Dar un paso de amor, y abrazarnos en el
hogar.
Pasar de la muerte a la vida. Resucitar.
Pascua es paso. Elegí cuál vas a dar, y la
Pascua será Feliz